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                <publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>In Memoriam</subject>
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				<article-title>Carlos Mart&#xed; (1943-2020), un marino en la monta&#xf1;a</article-title>
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						<surname>Garc&#xed;a-Ruiz</surname>
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		<p>Carlos Mart&#xed; me insisti&#xf3; con notoria frecuencia en que yo deb&#xed;a ser quien escribiera su necrol&#xf3;gica. Me lo dec&#xed;a en nuestras largas y libres conversaciones durante el trabajo de campo, medio en broma y medio en serio. Y yo le respond&#xed;a que s&#xed;, que en caso de sobrevivirle yo me encargar&#xed;a de valorar su obra cient&#xed;fica y diversos aspectos de su vida. &#xc9;l estaba convencido de que, tras nuestra larga experiencia como compa&#xf1;eros de trabajo y de amistad, nadie podr&#xed;a reflejar mejor que yo su actividad profesional y sus afanes personales, sabiendo adem&#xe1;s que yo lo har&#xed;a con la proximidad que da la confianza, las confidencias y las horas compartidas en campo y despacho. El momento ha llegado antes de lo que pens&#xe1;bamos. Siempre le vi como una persona fuerte hasta que cumpli&#xf3; los 66 a&#xf1;os y desde entonces inici&#xf3; una decadencia f&#xed;sica que se acentu&#xf3; con una enfermedad degenerativa, hasta que, con menos defensas de las habituales, Carlos tuvo que enfrentarse a la COVID 19 y ya no pudo superar la consiguiente neumon&#xed;a. La noticia de su fallecimiento fue desoladora entre los que le conoc&#xed;amos en el Instituto Pirenaico de Ecolog&#xed;a (IPE), y tambi&#xe9;n entre los numerosos ge&#xf3;logos y ge&#xf3;grafos con los que hab&#xed;a compartido conversaciones y salidas al campo. Era, a pesar de llevar algunos a&#xf1;os jubilado, una persona todav&#xed;a muy conocida entre geomorf&#xf3;logos y cuaternaristas.</p>
		<fig id="f1">
			<caption>					
				<p>Con parte del Departamento de Procesos GeoAmbientales y Cambio Global, adem&#xe1;s de Jos&#xe9; Luis Pe&#xf1;a (Universidad de Zaragoza), a la izquierda, y Ed Rhodes y Tim Burrows a la derecha, durante un muestreo de bloques morr&#xe9;nicos para la dataci&#xf3;n por cosmog&#xe9;nicos en el valle de Escarra (Alto Valle del G&#xe1;llego). </p>
				<p xml:lang="en">With part of the Department of Geo-Environmental Processes and Global Change, besides Jos&#xe9; Luis Pe&#xf1;a (University of Zaragoza), on the left, and Ed Rhodes and Tim Burrows, on the right, during a sampling campaign of morainic boulders for cosmogenic exposure dating in the Escarra Valley (Upper G&#xe1;llego Valley).</p>
			</caption>
			<graphic id="gra-1" xlink:href="Pirineos-176-im007-gf1.png"/>
		</fig>
		<p>Carlos Enrique Mart&#xed; Bono naci&#xf3; en Barcelona el 29 de mayo de 1943. Aunque casi nunca hablamos de nuestras vidas adolescentes y juveniles, por algunos comentarios deduje que hab&#xed;a tenido muchas vivencias en la naturaleza, frecuentando excusiones organizadas por diferentes asociaciones barcelonesas. De ah&#xed; surgi&#xf3; su inter&#xe9;s por cursar estudios universitarios relacionados con las Ciencias Naturales, en la especialidad de Geolog&#xed;a. En la Facultad de Ciencias conoci&#xf3; como profesor a Enrique Balcells, quien muy pronto tendr&#xed;a una influencia decisiva en su vida profesional. Despu&#xe9;s de hacer las obligatorias milicias en Mallorca (en las que por las an&#xe9;cdotas que contaba no se le pudo reconocer un irreprochable ardor guerrero), se incorpor&#xf3; en 1966 al Centro Pirenaico de Biolog&#xed;a Experimental (CPBE), una instituci&#xf3;n recientemente creada por el Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas (CSIC) en Jaca (Huesca). Como Director fue nombrado precisamente Enrique Balcells, quien cre&#xf3; un organigrama complejo y muy ambicioso para abordar el estudio ecol&#xf3;gico integral de una zona de monta&#xf1;a como el Pirineo. Enrique Balcells fue quien reclut&#xf3; a Carlos Mart&#xed; para encargarse del estudio del Cuaternario pirenaico como soporte explicativo de la organizaci&#xf3;n espacial de la diversidad ed&#xe1;fica y de la historia de procesos paleoambientales que sirvieran para interpretar los flujos de agua, fertilidad y energ&#xed;a que se establecen en la naturaleza. El encargo fue acogido por Carlos Mart&#xed; con cierto escepticismo, puesto que quer&#xed;a elegir su propia l&#xed;nea de trabajo. Pronto se olvid&#xf3; de los suelos y se centr&#xf3; en el estudio de las formas de relieve y su evoluci&#xf3;n, incluyendo especialmente la evoluci&#xf3;n de los glaciares y su relaci&#xf3;n con las terrazas fluviales y otros fen&#xf3;menos geomorfol&#xf3;gicos a distintas escalas temporales y espaciales. Los resultados que obtuvo fueron muy brillantes a corto plazo, demostrando una capacidad de an&#xe1;lisis y de observaci&#xf3;n en el campo muy por encima de lo com&#xfa;n. Me refiero a su primera publicaci&#xf3;n, una breve pero contundente nota sobre la evoluci&#xf3;n de la Depresi&#xf3;n Interior Altoaragonesa en el tramo entre Jaca y Sabi&#xf1;&#xe1;nigo, conocido como Val Ancha. Esta depresi&#xf3;n, abierta en las margas eocenas surpirenaicas, se consideraba hasta entonces un antiguo trazado del r&#xed;o G&#xe1;llego hasta desembocar en alg&#xfa;n momento del Cuaternario Antiguo o Medio en el r&#xed;o Arag&#xf3;n a la altura de Jaca. De otra forma no se pod&#xed;a explicar la existencia de un amplio valle por el que actualmente no circula ning&#xfa;n r&#xed;o importante. La Val Ancha ser&#xed;a, por lo tanto, un valle abandonado o muerto desde el momento en que un torrente, que retroceder&#xed;a su cabecera desde la Depresi&#xf3;n del Ebro, capturar&#xed;a al r&#xed;o G&#xe1;llego y lo dirigir&#xed;a definitivamente hacia el sur por su actual trazado. Esta hip&#xf3;tesis hab&#xed;a sido propuesta por Luis Sol&#xe9; Sabar&#xed;s en su estudio sobre <italic>La Canal de Berd&#xfa;n</italic>, publicado en la revista <italic>Estudios Geogr&#xe1;ficos</italic> en 1942 y fue tambi&#xe9;n recogido en la Tesis de Licenciatura de Mar&#xed;a Jes&#xfa;s Ib&#xe1;&#xf1;ez, quien m&#xe1;s tarde se convertir&#xed;a en una de las grandes geomorf&#xf3;logas espa&#xf1;olas. Carlos Mart&#xed; desmont&#xf3; esta plausible hip&#xf3;tesis, indicando que no pod&#xed;a sostenerse con la informaci&#xf3;n disponible hasta entonces y tambi&#xe9;n en la actualidad: No exist&#xed;an restos de terrazas fluviales en toda la Val Ancha y no se encontr&#xf3; ning&#xfa;n canto de granito que pudiera atribuirse a un transporte fluvial desde la cabecera del r&#xed;o G&#xe1;llego, donde la presencia de un macizo gran&#xed;tico incorpora abundantes restos de ese material a las terrazas del G&#xe1;llego. Adem&#xe1;s, y esto es importante, la llamada terraza de Cartirana, que Sol&#xe9; Sabar&#xed;s atribuy&#xf3; al r&#xed;o G&#xe1;llego, era en realidad del r&#xed;o Aur&#xed;n (uno de sus afluentes por la margen derecha), dada la naturaleza de su composici&#xf3;n litol&#xf3;gica fundamentalmente caliza y en ning&#xfa;n caso gran&#xed;tica. Todo un descubrimiento aparentemente sencillo que necesit&#xf3; de perspicacia y, sobre todo, de la duda por parte de un cient&#xed;fico que, como debe ser, no se cre&#xed;a f&#xe1;cilmente lo que sus mayores hab&#xed;an dado por sentado. Los resultados de ese trabajo se publicaron en la revista <italic>Acta Geol&#xf3;gica Hisp&#xe1;nica</italic>, con el t&#xed;tulo <italic>Nota sobre la geomorfolog&#xed;a del Alto Arag&#xf3;n</italic> y la firm&#xf3; precisamente con Luis Sol&#xe9; Sabar&#xed;s, demostrando generosidad e inteligencia, algo que siempre caracteriz&#xf3; su trabajo.</p>
		<fig id="f2">
			<caption>
				<p>Con el grupo de Paleo del IPE, el d&#xed;a de su jubilaci&#xf3;n. Acompa&#xf1;an a Carlos, de izquierda a derecha, Miguel Sevilla, Ana Moreno, Graciela Gil Romera, Pen&#xe9;lope Gonz&#xe1;lez Samp&#xe9;riz y Blas Valero Garc&#xe9;s. </p>
				<p xml:lang="en">Carlos Mart&#xed; with the Paleo-Group of the Pyrenean Institute of Ecology (IPE) the day of its official retirement. From left to right, Miguel Sevilla, Ana Moreno, Graciela Gil Romera, Pen&#xe9;lope Gonz&#xe1;lez Samp&#xe9;riz and Blas Valero Garc&#xe9;s.</p>
			</caption>
			<graphic id="gra-2" xlink:href="Pirineos-176-im007-gf2.png"/>
		</fig>
		<p>A finales de los a&#xf1;os sesenta se produjo un cambio de gran trascendencia para el futuro de Carlos Mart&#xed;. El Instituto de Estudios Pirenaicos, que se hab&#xed;a fundado en 1943 y que ten&#xed;a su sede en Zaragoza, fue trasladado en 1968 a Jaca, donde comparti&#xf3; Direcci&#xf3;n y edificio con el CPBE. Hasta entonces, el Instituto de Estudios Pirenaicos hab&#xed;a carecido de personal propio, ya que desde el Departamento de Geograf&#xed;a de la Universidad de Zaragoza se dedicaba a coordinar la investigaci&#xf3;n cient&#xed;fica que llevaban a cabo otras universidades (incluso extranjeras) y centros de investigaci&#xf3;n del CSIC. Enrique Balcells, Director de los dos centros ubicados en Jaca, dise&#xf1;&#xf3; una nueva estrategia, de manera que el CPBE se centrar&#xed;a en aspectos m&#xe1;s puramente biol&#xf3;gicos y ecol&#xf3;gicos de la investigaci&#xf3;n pirenaica, mientras que el Instituto de Estudios Pirenaicos acoger&#xed;a los trabajos sobre Geolog&#xed;a, Geograf&#xed;a e Historia, a la vez que seguir&#xed;a encarg&#xe1;ndose de organizar los congresos internacionales de estudios pirenaicos y la edici&#xf3;n de la revista Pirineos. Como consecuencia de ello, Carlos Mart&#xed; pas&#xf3; a formar parte del Instituto de Estudios Pirenaicos, en el que desempe&#xf1;&#xf3; el cargo de Secretario. Esa especializaci&#xf3;n de funciones entre los dos centros permiti&#xf3; que en 1972 se convocara una plaza de Colaborador Cient&#xed;fico (nombre que entonces recib&#xed;an los que m&#xe1;s tarde se llamar&#xed;an Cient&#xed;ficos Titulares del CSIC) sobre Cuaternario Pirenaico para el Instituto de Estudios Pirenaicos, y que fue ocupada por Carlos Mart&#xed; Bono. Curiosamente, no volvieron a salir m&#xe1;s plazas de plantilla en ese Instituto, que siempre llev&#xf3; una vida l&#xe1;nguida hasta su fusi&#xf3;n en 1984 con el CPBE. Desde entonces el nombre del nuevo centro de investigaci&#xf3;n fue el de Instituto Pirenaico de Ecolog&#xed;a (IPE), en el que Carlos Mart&#xed; continu&#xf3; hasta el final de su vida profesional.</p>
		<fig id="f3">
			<caption>
				<p>En la cumbre de Pe&#xf1;a Guara, el 27 de junio de 2003, con Noem&#xed; Lana-Renault, Santiago Beguer&#xed;a y Jos&#xe9; M. Garc&#xed;a Ruiz.</p>
				<p xml:lang="en">At the Summit of Pe&#xf1;a Guara, on June, 27, 2003, with Noem&#xed; Lana-Renault, Santiago Beguer&#xed;a and Jos&#xe9; M. Garc&#xed;a Ruiz.</p>
			</caption>
			<graphic id="gra-3" xlink:href="Pirineos-176-im007-gf3.png"/>
		</fig>
		<p>La actividad cient&#xed;fica de Carlos Mart&#xed; se organiza en dos periodos bien diferenciados: (i) el primero hasta 1980 y (ii) el segundo entre 1987 y 2013. Entre medio, la enfermedad y fallecimiento de su esposa fueron decisivos para explicar un descenso en su producci&#xf3;n cient&#xed;fica, a lo que se sum&#xf3; un notable agotamiento de sus iniciativas debido a que su trabajo ten&#xed;a lugar lejos de las corrientes importantes del Cuaternario ib&#xe9;rico, y no contar con el necesario apoyo de campo y epistemol&#xf3;gico para renovar ideas e iniciativas.</p>
		<p>El primer periodo es bien sencillo: se centr&#xf3; en el estudio del glaciarismo pirenaico, donde produjo algunos trabajos que fueron un referente hasta no hace mucho tiempo. Lo mejor de su contribuci&#xf3;n glaciarista se desarroll&#xf3; en los valles del Arag&#xf3;n y del G&#xe1;llego. El valle del r&#xed;o Arag&#xf3;n hab&#xed;a sido hasta entonces objeto de varios estudios de gran nivel, particularmente los de Nussbaum, Llopis Llad&#xf3; y Barr&#xe8;re, en los que se discut&#xed;a la posibilidad de que en la cubeta terminal del glaciar estuvieran representadas una o m&#xe1;s glaciaciones. Aunque no contaba entonces con dataciones absolutas, s&#xed; pudo establecer relaciones entre terrazas y morrenas, y adem&#xe1;s distingui&#xf3; la presencia de una terraza fluvioglaciar independiente de las morrenas presentes en la cubeta, lo que permit&#xed;a asegurar dos y quiz&#xe1;s tres glaciaciones diferentes. Esta problem&#xe1;tica sab&#xed;a presentarla en el campo como nadie, pues se conoc&#xed;a los mejores cortes en las proximidades de Castiello de Jaca. En el caso del valle del G&#xe1;llego, la cubeta terminal del glaciar entre Biescas y Sabi&#xf1;&#xe1;nigo fue objeto de un detallado an&#xe1;lisis de campo, pudiendo as&#xed; reconocer los l&#xed;mites del glaciar, la ocurrencia de tres fases de avance representadas en tres cordones morr&#xe9;nicos laterales y tres acumulaciones frontales, la presencia de un gran lago de origen glaciar entre Biescas y Seneg&#xfc;&#xe9;, y la ubicaci&#xf3;n de restos glaciares muy antiguos en el valle de La S&#xed;a, hacia Cotefablo, que tambi&#xe9;n fueron objeto de estudio por parte de Enrique Serrano. Luego siguieron otros estudios en el Valle de Hecho y en el valle del r&#xed;o Ara, donde particip&#xf3; en un an&#xe1;lisis detallado del gran dep&#xf3;sito glaciolacustre de Lin&#xe1;s de Broto. Sus conocimientos y especialmente sus dudas quedaron reflejados en la s&#xed;ntesis que public&#xf3; en la revista <italic>Estudios Geogr&#xe1;ficos</italic> en 1978 dentro de un volumen monogr&#xe1;fico dedicado a los Pirineos, con el t&#xed;tulo <italic>Aspectos de la problem&#xe1;tica geomorfol&#xf3;gica del Alto Arag&#xf3;n Occidental</italic>. En ese art&#xed;culo actualiza sus conocimientos sobre el Cuaternario del Pirineo aragon&#xe9;s y, sobre todo, sus dudas, algo que ha sido una constante en su actividad profesional. En esta primera etapa, su mayor limitaci&#xf3;n estuvo en la ausencia de dataciones de morrenas y terrazas por la falta de recursos financieros, algo que era general a todos los grupos de geomorf&#xf3;logos espa&#xf1;oles, y por las dificultades t&#xe9;cnicas para tomar las muestras adecuadas, cuya tecnolog&#xed;a estaba entonces solo en manos de cient&#xed;ficos y laboratorios extranjeros. Pero a pesar de ello, Carlos Mart&#xed; sent&#xf3; las bases de lo que m&#xe1;s tarde ser&#xed;a un desarrollo m&#xe1;s profundo de los estudios sobre el glaciarismo pirenaico, la explicaci&#xf3;n de las formas de relieve, las relaciones entre morrenas y terrazas fluviales y el establecimiento de una morfoestratigraf&#xed;a que, en su mayor parte, a&#xfa;n es v&#xe1;lida, cierto que con la contribuci&#xf3;n independiente de Enrique Serrano en el valle del G&#xe1;llego.</p>
		<p>La segunda etapa, desde 1987, es mas compleja y productiva, en gran parte porque se integra en un grupo que va creciendo progresivamente y en el que Carlos Mart&#xed; encontr&#xf3; un ambiente propicio para ampliar sus horizontes, aumentar sus relaciones profesionales y ayudar a j&#xf3;venes investigadores. Desde ese momento nos convertimos en compa&#xf1;eros inseparables de trabajo, reforzando as&#xed; la amistad que hab&#xed;amos iniciado en 1971. Yo, que ven&#xed;a de otros campos de la Geomorfolog&#xed;a y la Geograf&#xed;a, me fui adentrando en los estudios sobre glaciarismo gracias a las muchas horas que sistem&#xe1;ticamente invertimos en salidas al campo. Era un hombre extremadamente generoso y me mostr&#xf3; todos los dep&#xf3;sitos morr&#xe9;nicos, periglaciares y fluviales que conoc&#xed;a; nada se reservaba para s&#xed; porque era confiado, porque cre&#xed;a que los conocimientos cient&#xed;ficos nos pertenec&#xed;an a todos y especialmente a sus amigos. Por eso se abr&#xed;a espont&#xe1;neamente a contar todo lo que sab&#xed;a sobre los glaciares pirenaicos a quienes ven&#xed;an desde otras universidades espa&#xf1;olas o extranjeras a visitar el Pirineo aragon&#xe9;s. Sus explicaciones, siempre bien organizadas, llamativamente claras, se acompa&#xf1;aban de numerosas an&#xe9;cdotas, muchas sobre s&#xed; mismo, que hac&#xed;an las delicias de quienes participaban en las excursiones. Para m&#xed; fue un maestro que me fue descubriendo cada corte de terraza, glacis o morrena, o los mejores puntos para disponer de la mejor perspectiva, porque, sobre todo en sus inicios, hab&#xed;a paseado, a pie o a caballo, por todos los rincones posibles, sab&#xed;a donde estaban todos los restos morr&#xe9;nicos de la zona terminal del Arag&#xf3;n o del G&#xe1;llego y se hab&#xed;a planteado todas las dudas posibles.</p>
		<p>En 1990, el CSIC cre&#xf3; una nueva sede del IPE en Zaragoza y ambos nos incorporamos a ella, donde pudimos desarrollar un fecundo trabajo en equipo con Teodoro Lasanta y la llegada de personal joven pre y postdoctoral que represent&#xf3; un nuevo acicate, la forma de ampliar las perspectivas de estudio de la monta&#xf1;a. Desde entonces el trabajo de Carlos Mart&#xed; se reforz&#xf3; en dos l&#xed;neas preferentes de investigaci&#xf3;n:</p>
		<list list-type="simple">
			<list-item>
				<p>(i) A mediados de los a&#xf1;os ochenta yo hab&#xed;a comenzado la cartograf&#xed;a geomorfol&#xf3;gica del Alto Arag&#xf3;n Occidental mediante el estudio detallado de fotograf&#xed;as a&#xe9;reas y hab&#xed;a animado a Carlos a ver sobre el terreno lo que yo cre&#xed;a que eran nuevos dep&#xf3;sitos morr&#xe9;nicos. Con sus conocimientos y experiencia y con mis ganas de aprender recorrimos los valles de Ans&#xf3;, Hecho, Arag&#xfc;&#xe9;s, A&#xed;sa, Arag&#xf3;n, G&#xe1;llego, Ara, Cinca y &#xc9;sera, hasta determinar d&#xf3;nde acababan los diferentes glaciares de valle, cu&#xe1;les eran las distintas etapas de la deglaciaci&#xf3;n, las relaciones entre dep&#xf3;sitos glaciares y dep&#xf3;sitos fluviales, o la localizaci&#xf3;n y caracter&#xed;sticas de los dep&#xf3;sitos glaciolacustres, localizados en la confluencia entre los valles glaciares y sus barrancos afluentes, sobre todo en los valles de Hecho, A&#xed;sa, Arag&#xf3;n y Ara. Es decir, Carlos Mart&#xed; continu&#xf3; profundizando en la caracterizaci&#xf3;n del glaciarismo pirenaico, plante&#xe1;ndose nuevos problemas y aumentando la frecuencia de sus salidas al campo. A mediados de los a&#xf1;os noventa sab&#xed;a casi todo lo que ten&#xed;a que saberse sobre los antiguos glaciares del Alto Arag&#xf3;n Occidental con las t&#xe9;cnicas de que se dispon&#xed;a entonces. Por eso, su Tesis Doctoral, largamente esperada, aunque a &#xe9;l le costase decidirse, fue cosa hecha en pocos meses. La defendi&#xf3; en la Universidad de Barcelona en 1996, presentando un compendio de todo lo que sab&#xed;a del Cuaternario pirenaico y, sobre todo, de la importancia de los glaciares en la modelaci&#xf3;n del relieve pirenaico. Para entonces, ya en 1994, hab&#xed;amos presentado uno de nuestros libros conjuntos, <italic>El glaciarismo surpirenaico: nuevas aportaciones,</italic> que supuso una revisi&#xf3;n general de los avances cient&#xed;ficos en el Pirineo desde los centros del CSIC y distintas universidades espa&#xf1;olas. De esa &#xe9;poca son tambi&#xe9;n otros trabajos sobre complejos morr&#xe9;nicos laterales, sobre dep&#xf3;sitos glaciolacustres y sobre morfometr&#xed;a de circos glaciares, este &#xfa;ltimo con Amelia G&#xf3;mez Villar y Luis Ortigosa. Eran tiempos de alta productividad, que se vieron acelerados por la llegada al IPE de Blas Valero Garc&#xe9;s, Pen&#xe9;lope Gonz&#xe1;lez Samp&#xe9;riz y Ana Moreno, a los que progresivamente se a&#xf1;adir&#xed;an becarios, contratados y postdocs que hicieron del grupo de paleoambientes del IPE uno de los m&#xe1;s din&#xe1;micos y fruct&#xed;feros del mundo. Del a&#xf1;o 2001 es la publicaci&#xf3;n del <italic>Mapa geomorfol&#xf3;gico del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido</italic>, aunque el trabajo de campo y su elaboraci&#xf3;n eran de mediados de la d&#xe9;cada de 1990. El libro, editado por el Organismo Aut&#xf3;nomo de Parques Nacionales, fue un buen ejemplo de coordinaci&#xf3;n entre trabajo de campo y cartograf&#xed;a en despacho y fruto de paseos inacabables por el macizo de Monte Perdido, el circo de Marbor&#xe9;, una largu&#xed;sima y extenuante jornada de trabajo en el Valle de A&#xf1;isclo, el Barranco Pardina, el Valle de Escua&#xed;n y la Sierra de las Cutas, con acampadas en Marbor&#xe9; y pernoctaciones en el Refugio de G&#xf3;riz. Fue una de mis mejores experiencias personales y creo que tambi&#xe9;n lo fue para Carlos, hasta que unos pocos a&#xf1;os despu&#xe9;s tuvimos el libro en las manos y nos sentimos orgullosos del resultado final.</p>
			</list-item>
		</list>
		<fig id="f4">
			<caption>
				<p>En el Collado de la Magdalena, al final de la pista de Las Blancas, durante las Jornadas de Geograf&#xed;a F&#xed;sica celebradas en el Pirineo y organizadas por el IPE a finales de junio de 2011, acompa&#xf1;ado de Noem&#xed; Lana-Renault, Pedro S&#xe1;nchez Navarrete, Estela Nadal Romero y Jos&#xe9; M. Garc&#xed;a Ruiz. Al fondo, a la izquierda, el Pico de Aspe y la Garganta de A&#xed;sa.</p>
				<p xml:lang="en">In the Magdalena mountain pass, at the end of the Las Blancas forest track, during the Meeting of Physical Geography organized in the Pyrenees by the IPE at the end of June, 2011. Carlos is accompanied by Noem&#xed; Lana-Renault, Pedro S&#xe1;nchez Navarrete, Estela Nadal Romero and Jos&#xe9; M. Garc&#xed;a Ruiz. In the background, on the left of the picture, the Aspe Peak and the A&#xed;sa Canyon.</p>
			</caption>
			<graphic id="gra-4" xlink:href="Pirineos-176-im007-gf4.png"/>
		</fig>
		<p>Una nueva etapa se inici&#xf3; a comienzos del siglo XXI con el empleo de nuevas t&#xe9;cnicas de dataci&#xf3;n. Ya en 1988 Juan Montserrat hab&#xed;a presentado una Tesis Doctoral sobre <italic>La evoluci&#xf3;n glaciar y postglaciar del clima y la vegetaci&#xf3;n en la vertiente sur del Pirineo</italic>, en la que mediante la aplicaci&#xf3;n de radiocronolog&#xed;a en varios dep&#xf3;sitos glaciolacustres sugiri&#xf3; que la m&#xe1;xima extensi&#xf3;n de los glaciares en el Pirineo se alcanz&#xf3; unos cuantos milenios antes del M&#xe1;ximo Glaciar Global. Ese fue un paso muy importante, que fue complet&#xe1;ndose con estudios palinol&#xf3;gicos como el de la turbera de Portalet, liderado por Pen&#xe9;lope Gonz&#xe1;lez Samp&#xe9;riz y sugerido por Carlos, quien conoc&#xed;a la existencia de esa turbera localizada a unos 1700 m s.n.m. y con posibilidades de aportar informaci&#xf3;n sobre la deglaciaci&#xf3;n. M&#xe1;s tarde, en 2013, la contribuci&#xf3;n de Carlos Mart&#xed; fue decisiva en la dataci&#xf3;n de morrenas y terrazas en la cubeta final (Villan&#xfa;a-Castiello de Jaca) del glaciar del Arag&#xf3;n (<italic>Glacial and fluvial deposits in the Arag&#xf3;n Valley, Central-Western Pyrenees: Chronology of the Pyrenean late Pleistocene glaciers</italic>), donde se confirmaron y ampliaron sus hip&#xf3;tesis iniciales. Tambi&#xe9;n tuvo una participaci&#xf3;n destacada en el trabajo de campo en el gran dep&#xf3;sito glaciolacustre de Lin&#xe1;s de Broto, liderado por Carlos Sancho y publicado en 2018 (<italic>Glaciolacustrine deposits formed in an ice-dammed tributary valley in the south-central Pyrenees: New evidence for late Pleistocene climate</italic>), aunque Carlos Mart&#xed; ya no pudo participar en la revisi&#xf3;n del texto final porque su enfermedad ya estaba demasiado avanzada.</p>
		<list list-type="simple">
			<list-item>
				<p>(ii) Carlos tuvo tambi&#xe9;n un papel decisivo en la consolidaci&#xf3;n de una l&#xed;nea de trabajo en el IPE sobre erosi&#xf3;n e hidrolog&#xed;a ambiental, mediante la cual se pretend&#xed;a estudiar la influencia de las actividades humanas y los cambios de uso del suelo sobre la generaci&#xf3;n de escorrent&#xed;a, la evoluci&#xf3;n y gesti&#xf3;n de los recursos h&#xed;dricos y la producci&#xf3;n de sedimento. Carlos Mart&#xed; fue persona esencial para la instrumentaci&#xf3;n de varias cuencas experimentales en las proximidades de Jaca, cada una de ellas con distintas cubiertas vegetales (Arn&#xe1;s, San Salvador y Arag&#xfc;&#xe1;s). En ellas se med&#xed;an en continuo no solo los datos meteorol&#xf3;gicos, sino tambi&#xe9;n el caudal, la turbidez del agua, las fluctuaciones de la capa fre&#xe1;tica y el transporte de sedimento grueso. All&#xed; llev&#xf3; a cabo un gran trabajo de campo que fue un gran apoyo para las tesis doctorales que se desarrollaron en las cuencas, y en particular la Tesis Doctoral de Estela Nadal Romero, que codirigi&#xf3; junto a David Reg&#xfc;&#xe9;s. En esta l&#xed;nea, Carlos cuenta con numerosas publicaciones en colaboraci&#xf3;n con los restantes integrantes de nuestro grupo, as&#xed; como con frecuentes participaciones en congresos nacionales e internacionales, como los organizados por la <italic>European Geophysical Union</italic> en varias ciudades europeas, o los congresos del Grupo de Estudio de la Uni&#xf3;n Geogr&#xe1;fica Internacional sobre Sostenibilidad Hidrol&#xf3;gica, uno de los cuales tuvo lugar en Zaragoza en 2001. En esta l&#xed;nea de trabajo tambi&#xe9;n pasamos muchas horas juntos, sacando grandes vol&#xfa;menes de piedras de la trampa de sedimento de la cuenca de Arn&#xe1;s, en unos d&#xed;as de enero tremendamente fr&#xed;os, metidos en el agua hasta la cintura, con Carlos trabajando hasta el agotamiento, dando lo mejor de s&#xed; mismo, sin la menor queja. All&#xed; y en muchos otros lugares es donde encontr&#xe9; la versi&#xf3;n m&#xe1;s sacrificada y solidaria de Carlos.</p>
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		<fig id="f5">
			<caption>
				<p>Con Jos&#xe9; M. Garc&#xed;a Ruiz y Juan Puigdef&#xe1;bregas, durante las Jornadas de Geograf&#xed;a F&#xed;sica organizadas por el IPE en junio de 2011.</p>
				<p xml:lang="en">With Jos&#xe9; M. Garc&#xed;a Ruiz and Juan Puigdef&#xe1;bregas, during the Meeting of Physical Geography organized by the IPE in June, 2011.</p>					
			</caption>
			<graphic id="gra-5" xlink:href="Pirineos-176-im007-gf5.png"/>
		</fig>
		<p>Finalmente, Carlos Mart&#xed; tuvo un lugar destacado en el desarrollo de trabajos esenciales sobre eventos geomorfol&#xf3;gicos e hidrol&#xf3;gicos extremos. Ya en 1982 hab&#xed;a estudiado con Juan Puigdef&#xe1;bregas las consecuencias de unas lluvias excepcionales en el Pirineo aragon&#xe9;s, una contribuci&#xf3;n que, aun siendo ya antigua, es perfectamente actual por la modernidad con que se analizaron los caudales m&#xe1;ximos y los efectos erosivos, incluyendo la aparici&#xf3;n de grietas y flujos de derrubios en el gran deslizamiento sobre el que se asienta el n&#xfa;cleo de Gista&#xed;n. Despu&#xe9;s tuvimos ocasi&#xf3;n de trabajar juntos en el an&#xe1;lisis de grandes flujos de derrubios del Pirineo occidental altoaragon&#xe9;s, especialmente en San Adri&#xe1;n de Sasave, donde pudimos datar junto a Blas Valero los eventos que acabaron sepultando casi completamente la iglesia. Igualmente debo destacar nuestro estudio sobre la avenida del barranco de Ar&#xe1;s (tambi&#xe9;n conocida como la cat&#xe1;strofe del camping de Biescas), donde no s&#xf3;lo estimamos los caudales punta en distintas secciones de la red de barrancos de la cuenca, sino tambi&#xe9;n, indirectamente, el total de precipitaci&#xf3;n, su intensidad m&#xe1;xima y el transporte total de sedimentos hacia el cono de deyecci&#xf3;n donde se localizaba el camping. La participaci&#xf3;n de Carlos en ese estudio fue brillante y esforzada, responsabiliz&#xe1;ndose de diversos aspectos, especialmente del c&#xe1;lculo de los sedimentos que hab&#xed;an sido atrapados en casi 40 presas de retenci&#xf3;n de sedimento y que, al colapsar por el impulso de la avenida, fueron desplazados abruptamente hacia el cono del barranco. No quiero dejar a un lado la experiencia metodol&#xf3;gica de Susan White, quien por entonces trabajaba en el IPE, y el apoyo imprescindible de Blas Valero, Mar&#xed;a Paz Errea y Amelia G&#xf3;mez Villar.</p>
		<p>Para valorar el trabajo de Carlos y lo que represent&#xf3; para mi propio desarrollo intelectual y profesional, debo decir que tenemos 71 publicaciones en com&#xfa;n, de las cuales 5 son libros, 26 art&#xed;culos en revistas SCI, 25 cap&#xed;tulos de libros, varios de ellos internacionales, 3 art&#xed;culos en revistas internacionales no incluidas en SCI, 10 art&#xed;culos en revistas espa&#xf1;olas y 2 art&#xed;culos en congresos espa&#xf1;oles. Un buen balance que hace justicia al tiempo que empleamos juntos en el campo, a los esfuerzos realizados, la sed y el cansancio, las subidas sin respiro que Carlos soportaba sin queja, y una nueva subida si intu&#xed;amos que all&#xe1; arriba, algo m&#xe1;s lejos hab&#xed;a algo interesante que pod&#xed;a explicarnos la totalidad imposible de lo que and&#xe1;bamos buscando. A esas 71 publicaciones conjuntas se unen las que public&#xf3; en sus inicios, casi siempre como autor solitario, y las que m&#xe1;s adelante prepar&#xf3; con otros profesionales espa&#xf1;oles, como Juan Ram&#xf3;n Vidal Roman&#xed; y viejos colegas y amigos de la Universidad de Barcelona como David Serrat y Juan Manuel Vilaplana. No quiero dejar de citar su participaci&#xf3;n en art&#xed;culos coordinados por Estela Nadal Romero en el contexto de su Tesis Doctoral sobre badlands, en particular los patrones espaciales y temporales de los procesos de meteorizaci&#xf3;n de las margas, su respuesta hidrol&#xf3;gica o el transporte de sedimento en suspensi&#xf3;n. Es evidente que all&#xed; donde hab&#xed;a un problema geomorfol&#xf3;gico en el Pirineo, all&#xed; estaba Carlos con sus ideas, sus mediciones de campo, la serenidad de sus discusiones o la ayuda desinteresada a la gente joven all&#xed; donde fuera necesario, una gente joven con la que se encontraba especialmente a gusto, no s&#xf3;lo cient&#xed;ficamente, sino contando su vida a trozos mediante an&#xe9;cdotas que mov&#xed;an a la sonrisa y sobre todo a la complicidad. Yo, que siempre he cre&#xed;do que el buen humor y las risas hacen equipo, integran voluntades y conducen a objetivos comunes de manera mucho m&#xe1;s sencilla, encontr&#xe9; involuntariamente en Carlos Mart&#xed; a la persona ideal para crear un ambiente favorable, para aglutinar esfuerzos y para hacer m&#xe1;s sencillas las salidas al campo.</p>
		<p>Muchas cosas pueden contarse de Carlos Mart&#xed;. Una de las m&#xe1;s importantes es su altruismo, es decir, su capacidad para hacer cosas sin exigir nada a cambio, solo porque se sent&#xed;a a gusto con el grupo de trabajo. Quienes le hemos tratado tenemos muchas pruebas de su generosidad por lo f&#xe1;cil que era para &#xe9;l sentirse c&#xf3;modo entre quienes le acept&#xe1;bamos tal como era. En los congresos internacionales fue pieza clave para todos nosotros, no solo por el buen ambiente que generaba, sino tambi&#xe9;n por su f&#xe1;cil y animada conversaci&#xf3;n sobre temas diversos con muchos de los participantes extranjeros. En todas las situaciones manten&#xed;a una excelente relaci&#xf3;n con todo el mundo.</p>
		<p>Hace tiempo que pienso que Carlos Mart&#xed; parec&#xed;a sacado de una novela de Joseph Conrad. No creo estar desencaminado. Para &#xe9;l, Conrad era el m&#xe1;s admirado de los escritores. No hay que olvidar que Joseph Conrad era marino, como fueron casi todos sus personajes y como tambi&#xe9;n lo fue “a tiempo parcial” Carlos Mart&#xed;. Comparti&#xf3; un barco con varios amigos y naveg&#xf3; en varios veranos alrededor de la costa espa&#xf1;ola, disfrutando del mar y de la libertad, de la ausencia de barreras, de las llegadas a puerto, las compras, alguna buena comida, un paseo y el regreso al mar a cubrir otra singladura. Lleg&#xf3; a sacarse el t&#xed;tulo de patr&#xf3;n de barco que esgrim&#xed;a orgulloso y de vez en cuando nos mostraba la gorra apropiada a su vocaci&#xf3;n marina para dejar claro que no solo era un apasionado monta&#xf1;ero, sino que tambi&#xe9;n formaba parte de las generaciones de marinos mediterr&#xe1;neos que disfrutaban con el olor a sal y el cambiante color del mar. Hab&#xed;a le&#xed;do a Conrad, es m&#xe1;s, a finales de los ochenta fue &#xe9;l quien me transmiti&#xf3; la pasi&#xf3;n por Conrad, uno de los m&#xe1;s grandes novelistas que ha dado la literatura universal. Por eso, como he dicho, Carlos llegaba a parecer un personaje de novela, un aventurero necesitado de reconocimiento que fue construyendo su propia leyenda, seguramente como el Nostromo de la que es la mejor novela de Conrad. La mayor parte de los protagonistas de Conrad muestran un feroz individualismo, la necesidad de alejarse de normas impuestas, de vivir libres como un libertario algo conservador. Eso s&#xed;, personajes fieles a sus amigos y a sus compromisos, sinti&#xe9;ndose necesarios all&#xed; donde hubiera una causa noble. Carlos se sent&#xed;a como ese aventurero que con frecuencia traspasa los l&#xed;mites, porque camina en ambientes fronterizos, que pod&#xed;a tener un choque violento con un argelino que le asaltaba de madrugada en el casco viejo de Zaragoza y al que hac&#xed;a huir (y luego nos lo contaba todo orgulloso); que visita bares de dudosa reputaci&#xf3;n para reconocerse entre sus clientes; que tiene encontronazos no buscados en Las Ramblas de Barcelona con alg&#xfa;n personaje atrabiliario; que visita entre miradas furtivas el Barrio Chino para comprobar si algo ha cambiado; o para sentir que es un marino recientemente desembarcado en el puerto y que va en busca de alguna aventura. As&#xed; era Carlos, un poco Peter Pan, con su proverbial desali&#xf1;o indumentario, su desorganizaci&#xf3;n a la hora de alimentarse o el desorden general de su despacho, un personaje irrepetible que necesitaba vivir libre, lejos de normas, rozando l&#xed;mites que le atra&#xed;an y a la vez tem&#xed;a, buscando la felicidad imposible en las miradas y las palabras de otras personas, tratando de compartir momentos con mujeres a las que atra&#xed;a con su car&#xe1;cter bondadoso, serenidad y buena conversaci&#xf3;n. ¿Qu&#xe9; m&#xe1;s pod&#xed;amos pedir quienes le conocimos? Fue un privilegio para todo nuestro Departamento (y me atrevo a decir que para todo el IPE) compartir con &#xe9;l tantos a&#xf1;os, a pesar de que sab&#xed;amos que por su gran inteligencia pod&#xed;a dar mucho m&#xe1;s de lo que dio, pero en ese caso ya no hubiera sido Carlos Mart&#xed;. Estoy seguro de que Carlos se sinti&#xf3; muy a gusto con nosotros y por eso fue m&#xe1;s generoso con el grupo que con &#xe9;l mismo.</p>
		<p>Carlos Mart&#xed; dej&#xf3; de salir al campo desde julio de 2009. Su &#xfa;ltima excursi&#xf3;n fue una ascensi&#xf3;n al Pico Nevera, en el macizo de Collarada, adonde subimos encaminados por Nacho L&#xf3;pez Moreno y acompa&#xf1;ados entre otros por Santiago Beguer&#xed;a y Luis Carlos Alatorre. Fue un d&#xed;a maravilloso que Carlos ya no pudo disfrutar plenamente. No lleg&#xf3; a hacer cumbre y en el descenso se lesion&#xf3; de forma irreversible una rodilla (llevaba en su mochila un peso innecesario que no se molest&#xf3; previamente en aligerar). Ya no volvi&#xf3; a ser el Carlos que conoc&#xed;amos, lejos de los buenos momentos en la alta monta&#xf1;a o en las cuencas experimentales, sin poder contar sus an&#xe9;cdotas de siempre a los nuevos becarios y postdocs. Se jubil&#xf3; a final de mayo de 2013, entre una mezcla de tristeza y moderada alegr&#xed;a, sabiendo que hab&#xed;a sido valorado y querido. Con su fallecimiento el 25 de noviembre de 2020 hemos perdido a un excelente amigo, el personaje necesario en todos los grupos, que se mov&#xed;a como nadie entre los paisajes de monta&#xf1;a, el que llegaba hasta la extenuaci&#xf3;n con tal de alcanzar un objetivo, el que se sent&#xed;a libre entre fuertes pendientes y relieves que nos hac&#xed;an grandes. Carlos, el de las an&#xe9;cdotas, el hipocondr&#xed;aco que se saltaba todas las normas en alimentaci&#xf3;n, el de las aventuras que nos volv&#xed;an a todos un poco ni&#xf1;os cuando le escuch&#xe1;bamos, el buen compa&#xf1;ero que no podremos ni querremos olvidar, el marino que todos quisi&#xe9;ramos ser.</p>
		<p>Zaragoza, 27 de diciembre de 2020.</p>
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